Un buen hormigón empieza con un buen árido. El cemento es el aglomerante, pero es el árido el que forma el esqueleto que soporta la carga.
Cuatro efectos críticos
- Volumen: ~70 % del hormigón es árido, por lo que cualquier error se amplifica en esa misma proporción.
- Demanda de agua: una granulometría deficiente exige más agua, y cada litro de más reduce la resistencia.
- Adherencia: la arcilla y el polvo en la superficie impiden que la pasta de cemento se adhiera.
- Estabilidad dimensional: un árido adecuado reduce la retracción y la fisuración.
¿Por qué es importante la granulometría?
Una buena mezcla equilibra distintos tamaños para minimizar los huecos. Cuantos menos huecos, menos pasta de cemento —y, por tanto, menos agua— se necesita para lograr la misma trabajabilidad.
Un árido sin análisis granulométrico es un hormigón sin control. Pida a su proveedor análisis granulométricos periódicos e informes de pérdida por lavado.
Arcilla y finos
La arcilla recubre la superficie de las partículas, reduce la adherencia y aumenta la demanda de agua. Por eso lavamos el árido en la planta y mantenemos el contenido de finos dentro de los límites normativos.
Fuente fija = hormigón consistente
Cada cantera cambia la granulometría. Un suministro procedente de una cantera fija significa que la mezcla también se mantiene consistente. Consulte la página de productos para nuestras fracciones y la de instalaciones para nuestras plantas.




